Está bien estar bien, pero también está bien estar mal

diciembre 8, 2019 3 Por admin

Cuando aprendes el valor de lo que significa sentirte bien contigo mismo, es complicado asimilar que también existe valor en sentirte mal.

Es inevitable querer que el mundo se vuelva color de rosa a medida que vamos creciendo y madurando. “Lamentablemente” el universo se encarga de enseñarnos que este camino de aprendizaje nunca termina.

Y te sientes harta de que haya tanto por trabajar, el interminable camino del aprendizaje, lo valoras inicialmente, pero luego de un tiempo se vuelve agotador, y simplemente quieres desaparecer para descansar de todo este trabajo interno. Buscas espacios donde te puedas distraer y olvidar todo lo que pasa dentro de ti: cursos, reuniones, salidas, dormir, etc.; pero una vez que has aprendido a mirarte con luces y sombras no hay vuelta atrás.

Empiezas a sentir que todo da vueltas, cierras los ojos porque no quieres mirar, pero ahora que has aprendido a mirar, está ahí contigo, se posa a tu lado y a pesar de que inicialmente quieres desaparecerlo y desaparecer tú con él, eso que es incómodo decide quedarse, esperando una respuesta distinta a la que le estuviste dando más de la mitad de tu vida. Lo vuelves a mirar y decides sentarte a mirar, a un lado del camino, tomando un descanso, respirando la brisa, contigo y eso que está a tu lado que a ratos te incomoda todavía.

En ese instante te das cuenta de que solo necesitabas descansar, junto a eso que está pasando dentro de ti, sin sentir la necesidad que desaparezca, porque al igual que tú, se sienta para descansar. Ahora está contigo y es parte tuya, lo miras, lo empiezas a reconocer y dices “bueno, siéntate aquí a mi lado, conversemos mientras descanso”. Se miran de reojo, y ninguno se anima a conversar, tal vez por temor, tal vez por vergüenza, pero ahora están uno al lado del otro, empezando a mirarse desde un lado distinto.

Y empieza una nueva historia sin escritura todavía…

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